· El
cacao puro en semilla es, por sobre todo, un maravilloso antioxidante:
ocupa el puesto número uno encabezando la lista por encima del té verde,
las bayas de goji (fruto que crece en el Tíbet), el acaí (fruto similar al
arándano) y el vino tinto, ya que posee más propiedades que todos ¡juntos! Sus
antioxidantes neutralizan el envejecimiento y las enfermedades como la
arteriosclerosis y el cáncer.
· El
cacao puro en semilla tiene alto contenido de magnesio: mineral necesario
para que nuestro organismo funcione adecuadamente. El magnesio regula el estado
anímico de las mujeres en el período premenstrual. Además posee buenas
cantidades de otros elementos como: hierro, cromo, fósforo, potasio, ácido
fólico, cobre, calcio, zinc, vitaminas E, B1 y B2.
· La
ingesta de la semilla del cacao mejora y protege el funcionamiento cardiovascular:
estimulando la producción de prostaciclinas, que contribuyen a reducir la
presión arterial. Además tiene ácido esteárico (manteca de cacao no saturada) que
no influye en el colesterol plasmático y
contrarresta el colesterol malo.
· El
cacao puro en semilla contiene anandamida, feniletilamina, cafeína, theobromina,
theofilina: estimulantes cerebrales que provocan placer (serotonina) y
claridad mental. Funciona como
un regulador natural del humor combatiendo la tristeza, la irritabilidad,
la ansiedad y el estrés.
· La
semilla del cacao tiene propiedades cosméticas: exfoliantes, reductoras, anticelulíticas,
suavizantes e hidratantes. Los antioxidantes del cacao (aplicado directamente a
la piel con masajes) contribuyen a la eliminación de grasas, por ello es utilizado
en un tratamiento llamado chocolaterapia.
· La
semilla y la cascarilla del cacao son ricas en fibra dietética: que beneficia
el tránsito intestinal.
· Ayuda
a regular las cantidades de azúcar en la sangre y tiene efectos
diuréticos, gracias a la cafeína.
· Hay
quienes sostienen que el cacao también posee propiedades afrodisíacas y
que es un estimulante natural del amor.

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